Foto: SPDA

  • A través del libro Loreto Verde, Pedro Solano presenta un recorrido por los hitos de la conservación en Loreto, desde sus propios recuerdos y con las voces de personajes que formaron parte de la historia de la conservación loretana.

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Por Angela Rodriguez / arodriguez@spda.org.pe

 

A finales de abril de este año se presentó en Iquitos el libro Loreto Verde: Un recorrido por la historia del primer Sistema Regional de Conservación del país, escrito por el abogado ambientalista Pedro Solano y editado por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA). Esta publicación recoge los hitos, personajes y hechos que permitieron en Loreto importantes avances en la conservación de la biodiversidad como clave para el desarrollo regional.

Actualidad Ambiental conversó con el autor, quien también es un reconocido músico de rock, para conocer sobre algunos detalles de este libro: los objetivos principales, por qué no solo debe interesarle a los ambientalistas y lo que significó para el autor lograr escribirlo.

¿Cuál esperas que sea el impacto de este libro que narra los puntos claves de la historia de la conservación en Loreto?

Lo primero que espero es que el libro ayude a la gente a tener un sentido de pertenencia y orgullo por todo lo que se ha avanzado y logrado en un departamento tan espectacular y único, no solo por su diversidad biológica sino también por su gran diversidad cultural y la tradición, por la historia que encierra Loreto. Entonces, espero que el libro ayude a emocionarse y conectar con esa historia de conservación que hay en Loreto, que tiene mucho tiempo, muchos héroes y heroínas.

Lo segundo que espero es que el libro ayude a recordar la historia, a darnos cuenta de cómo a través de los distintos periodos siempre van a haber cosas buenas, pero también posiciones diferentes. También se trata de mirar con un poco más de paciencia el presente, porque podemos pensar que los tiempos que vivimos son muy malos, pero me queda la sensación de que la gente es muy crítica con los tiempos actuales. Entonces, creo que hay que tener paciencia para mirar la actualidad y saber, con la experiencia del pasado, que hay cosas que son cíclicas y que, además, hay cosas que se están logrando. Creo que es importante reconocer los logros, reconocer los avances.

Finalmente, espero que el libro motive al lector a pensar que el futuro siempre es algo que podemos construir juntos. El libro reconoce que en los periodos buenos hubo una confluencia de actores, una articulación entre gobierno regional, sociedad civil, comunidades indígenas y el Gobierno nacional. Y esa confluencia generó beneficios y réditos para todos.

Resaltas que la gente, a través del libro, pueda tener un sentido del orgullo sobre lo que se está haciendo en Loreto en cuanto a proteger la biodiversidad. ¿Quiénes deberían tener este sentido del orgullo, es decir, quiénes deberían leer este libro? ¿Para quienes está escrito?

Me encantaría que primero lo lean los loretanos. Me encantaría que sea un libro que pueda leer, entender y disfrutar primero el público loretano, ya sean del sector público, sociedad civil, estudiantes o la gente vinculada a las empresas y los sectores locales. Me encantaría como primer público el y la joven loretana.

Sin embargo, creo que es un libro que puede leer cualquier persona, trabaje o no trabaje en la conservación, porque también lo que he querido es escribirle al que no está familiarizado con estos temas, tratando siempre de hacerlo de una manera amable y encuadrando contextos históricos para se que pueda entender mejor la conservación.

Grupo de manejo de taricayas en liberación en Pacaya Samiria. Foto: Kevyn Arce

En Loreto Verde resaltas como principales logros la participación de la población local y haber posicionado un “modelo loretano en todo el país” ¿Qué es exactamente el “modelo loretano”? ¿Crees que estos logros son consecuencia uno el otro?

Los grupos de la población local que se organizan para el manejo de recursos prácticamente nacen en Loreto, en la década de 1990, en Pacaya Samiria y Tamshiyacu Tahuayo, cuando se hacen todos estos convenios con cuotas y mecanismos para aprovechar recursos tan diversos como el aguaje, la taricaya, el paiche, etc. Y ese modelo es lo que después se construye en el Sistema de Conservación de Loreto, lo que ya se llama “la conservación productiva”, “la cogestión” y, si ves cómo después evolucionan los sistemas regionales de conservación en el país, es evidente que eso (el modelo de Loreto) inspira a muchas otras regiones.

Yo recuerdo ese liderazgo fuerte de la región y de sus funcionarios para poder llevar estos conceptos de cogestión, conservación productiva, de enfoque en el poblador local. Todo ese concepto que después ha orientado gran parte de lo que es el trabajo en otras regiones del Perú.

La historia narrada inicia en 2004 y, según señalas, hasta este año la protección de la biodiversidad amazónica no era una prioridad, al menos no para las autoridades locales. Han pasado casi 20 años y más de un presidente regional desde entonces, y en Loreto se logró crear un Sistema Regional de Conservación y se establecieron más áreas protegidas. ¿Cómo es que se logra esto?

Creo que esto se da porque hay profesionales que todo este tiempo han seguido impulsando iniciativas, y la conservación en Loreto se ha institucionalizado. Hay una continuidad y una serie de profesionales que están reconocidos en el libro por el importante rol que han tenido, que han generado que la conservación esté institucionalizada.

Creo que algo bueno que ha pasado es que, desde que desde que yo empiezo a contar la historia –casi desde el 2004 hasta la fecha–, han pasado cinco periodos con cuatro gobernadores regionales y, pese a que cada uno de ellos tenía una percepción distinta del rol que debía ocupar estas estrategias de conservación, y algunos le dieron más peso y otros menos, en todos los periodos se pudo seguir avanzando.

Entonces, creo que la lección es que Loreto –y el loretano– ya tiene como parte de su identidad el tema de la conservación. Y más que eso incluso, lo que tiene interiorizado el loretano joven es que su futuro depende de la manera en la que se use el territorio y sus recursos naturales. Y que si los usa de una manera sostenible puede aspirar a tener un Loreto sostenible.

Gilberto Flores, vigilante comunal de Tamshiyacu Tahuayo. Foto: Kevyn Arce

Creo que ese es un mensaje clave, por ejemplo, cuando escuchas a loretanos como Gilberto Flores o a quienes están en las comunidades que han tenido este tipo de trabajo, expresan que el camino para el desarrollo no es tumbarse la palmera. Ninguno piensa que el camino para el desarrollo es acabar con todos los huevos de taricaya en vez de hacer un manejo de ese recurso. Lo mismo sucede con el paiche. A partir de esto se puede aspirar a los siguientes escalones, para que en los años que nos tocan por recorrer se pueda internalizar también el concepto de que solamente tendremos una población humana saludable y próspera teniendo una naturaleza saludable. Son cosas que pueden parecer pequeñas pero que hace 30 años, cuando yo fui por primera vez a Loreto, era algo que todavía no se lograba, que no se pensaba. Las primeras veces que fui a Loreto no había mucho interés de parte de los jóvenes por los temas de conservación, no había facultades vinculadas a temas de conservación y ni qué decir de que había instituciones trabajando en la zona, eran muy pocas, eso ha cambiado.

Entre los retos menciona que “es necesario consolidar una gestión pública loretana que sintonice con la apuesta por la sostenibilidad”. Estamos a puertas de elecciones regionales, es decir, de una nueva gestión pública en Loreto. ¿Cuál sería su mensaje a las y los candidatos?

Mi mensaje sería que, al margen de su línea política o partidaria, siempre van a encontrar en la conservación un excelente aliado para generarles los resultados que buscan. ¿A que me refiero con esto? Por ejemplo, si es un candidato de derecha con un discurso sobre promover la