Derrame de petróleo en Chiriaco (Amazonas). Foto: Barbara Fraser

  • ¿Cuál es la diferencia entre el derrame de petróleo en el mar de Ventanilla y los que suceden en la selva peruana? ¿Por qué ambos desastres no generan la misma indignación y solidaridad?

 

Escribe Bryan Jara / Política y Gobernanza Ambiental de la SPDA

 

El pasado 15 de enero se produjo un derrame de petróleo en el mar de Ventanilla, precisamente en una estación de la refinería La Pampilla, operada por Repsol. Este hecho fue catalogado como el mayor desastre ambiental en la historia del Perú debido a su impacto sobre los ecosistemas, la fauna y las personas que obtienen sus ingresos económicos gracias a diversas actividades ligadas al mar y hoy se han quedado sin trabajo.

Este hecho generó de inmediato la atención de los medios de comunicación, la ciudadanía y las autoridades, tanto a nivel nacional como internacional. La mancha negra sobre el mar, la muerte de diversas especies contaminadas y la afectación del trabajo diario de miles de pescadores generó indignación, pero también logró despertar la solidaridad de cientos de personas.

Ante esta comprensible reacción es inevitable no pensar también en todas aquellas emergencias ambientales que suceden en diversas regiones del país, pero no logran generar una similar atención. En el caso de la Amazonía, por ejemplo, en todo el año ocurren derrames de petróleo pero estos pasan a veces desapercibidos por los medios y las mismas autoridades, a pesar de que estos sucesos también afectan gravemente sobre la biodiversidad y los recursos aprovechados por las personas del entorno, especialmente pueblos indígenas.

Para conocer un poco más sobre estos otros derrames en el territorio peruano, Bryan Jara, del Programa de Política y Gobernanza Ambiental de la SPDA, resuelve algunas preguntas que surgieron a partir del último desastre en nuestro mar y que hasta hoy no tiene responsables.

1. A nivel de impacto: ¿cuál es la diferencia entre el derrame de petróleo en el mar de Ventanilla y los que ocurren en la Amazonía?

En el caso de los derrames de hidrocarburos en el mar “conlleva siempre el riesgo de una rápida expansión de la mancha, en este caso de petróleo crudo, a zonas alejadas del punto específico donde ocurrió el derrame porque la densidad menor que tiene el petróleo hace que se forme una película delgada en la superficie del mar que, con la acción del viento, las olas y las corrientes, se mueve y no es fácil contenerla”[1]. Considerando ello, los impactos ambientales generados por este fenómeno afectan a la fauna como la flora de la zona, impide la entrada de la luz solar (lo que provoca que las especies vegetales no realicen fotosíntesis) y afecta también a la cadena alimenticia de las especies[2], sin dejar de considerar también las afectaciones socioeconómicas a la población, que tiene como principal fuente de ingresos a los recursos y servicios ecosistémicos que provee nuestro mar.

En el caso de los derrames de petróleo en la Amazonía, dada la cercanía que pueden tener con centros poblados y territorios de comunidades nativas, conforme a experiencias recientes[3] pueden tener un mayor impacto en la salud de las poblaciones aledañas ya que atentan directamente contra su seguridad alimentaria, así como en la biodiversidad circundante y los servicios ecosistémicos que proveen, afectando también sus fuentes de abastecimiento de aguas tradicionales, como lagos, lagunas, ríos, humedales, etc.

[Ver además ► [Descarga PDF] A un mes del derrame de Repsol: cronología y propuestas desde la SPDA]

2. ¿Qué derrames de gran magnitud han ocurrido en la Amazonía?

Entre el 2000 y el 2019 se han registrado 474 derrames de petróleo en los lotes petroleros de la Amazonía y el Oleoducto Norperuano, y al menos el 65% de estos se han debido a la corrosión de los ductos y fallas operativas[4]. Es decir, en la selva peruana, ocurre un derrame de hidrocarburos casi cada semana.

También hay que considerar los efectos en el ser humano ante una exposición aguda al petróleo. Esta sustancia puede causar irritación de la piel, irritación de los ojos ante un contacto accidental o por la exposición a sus vapores, y además puede producir náusea, vértigo, dolores de cabeza o mareos[5].

Sobre dichos derrames, resaltan particularmente los casos de los lotes 192 y 8 señalados por la Defensoría del Pueblo en un reciente informe[6], en donde dan cuenta que:

  • Ocurrieron al menos 19 emergencias ambientales durante el 2020 solo en el ámbito del Lote 192, operado por la empresa Frontera Energy del Perú S.A., de las cuales OEFA dictó medidas administrativas respecto a 12 de ellas, y desde el 6 de febrero hasta el 12 de abril de 2021, periodo en el que Perupetro S. A. ya se encontraba a cargo del Lote 192, ocurrieron cuatro emergencias ambientales.
  • El abandono de las actividades del ex Lote 1AB a cargo de la empresa Pluspetrol Norte S. A., así como del Lote 8 a cargo de la misma empresa y del Lote 192, a cargo de Frontera Energy del Perú S.A. por término de contrato, así como la remediación de las zonas contaminadas de su responsabilidad, continúa pendiente.
  • Las instalaciones del Oleoducto Norperuano también han presentado continuos derrames, entre sus causas por corrosión, fallas de construcción o mala práctica; es decir, por causas atribuibles y de responsabilidad de la empresa operadora, así como por presuntos atentados contra sus instalaciones.

Ello ha ocasionado que se impongan constantes multas por la comisión de diversas infracciones. Las empresas con mayores multas totales impuestas son las siguientes:

Sobre ellas, además de la catástrofe ocurrida en la refinería La Pampilla, derrames que merecen ser mencionados son el ocurrido en el Lote 192 (ex Lote 1-AB) por parte de Pluspetrol Norte S. A., en donde fue sancionado con 8406.78 UIT, por no remediar los suelos impregnados con hidrocarburos producto de los derrames, fugas, liqueos y filtraciones de petróleo crudo, desde tanques de almacenamiento, tanques sumideros, bombas, tuberías y otras instalaciones que operan en el Lote 1-AB (entre otras infracciones)[7]; o el de PetroPerú, que fue sancionado con 12 172.8 UIT por un derrame ocurrido en el Oleoducto Norperuano equivalentes a dos mil novecientos setenta y uno (2971) barriles de petróleo crudo en el distrito de Imaza (Amazonas), y de mil barriles en Morona (Loreto), entre otras infracciones[8].

3. Se habla de que, si la empresa Repsol no puede contener la contaminación en Ventanilla, el Estado podría asumir esa tarea. De ser cierto, ¿por qué no hace lo mismo en la Amazonía?

Existe un retraso por parte del sector público y privado en la remediación ambiental de las zonas impactadas por los derrames de petróleo, pero también por otros sitios contaminados históricamente, y que, hasta la fecha, no han sido priorizados para su atención.

Frente a ello, es necesario que se impulse mucho más el Fondo de Remediación para el financiamiento de las tareas de remediación, y el cumplimiento de acuerdos en materia ambiental asumidos por el Estado a favor de las comunidades nativas de las cuencas del Pastaza, Tigre, Corrientes y Marañón del departamento de Loreto. Así también, la Defensoría del Pueblo ha solicitado a empresas como Pluspetrol Norte S. A. asumir “la obligación general de cumplir la normativa ambiental y de acatar las decisiones de las autoridades competentes” y a garantizar la descontaminación de los impactos ambientales generados durante la operación de los Lotes ex 1AB y 8, así como el cumplimiento de las obli