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  • Muchas situaciones complejas que ocurren en la pesca artesanal no pueden ser solucionadas a través de prohibiciones genéricas o de nivel nacional. Las llamadas zonas de reserva pesquera (ZRP), que aún no han sido implementadas en el mar territorial peruano, permitirían responder de manera más adaptativa a las distintas condiciones, necesidades y problemáticas de la pesca en nuestro país.

Por Fabio Castagnino Ugolotti / Gobernanza Marina – SPDA

 

Martín se despierta todos los días a las 3 de la mañana. Espinel listo y carnada en mano, sale de su casa en Mala con dirección a algún punto de la costa de Cañete. Planifica su faena utilizando el conocimiento heredado de su papá. Sabe dónde ir cuando el mar está calmo o bravo, según las mareas, la época del año, la temperatura del agua o el nivel de los ríos costeros. Busca peces grandes como robalo, corvina, chita, guitarra, lenguado y raya. Su pesca es de las más selectivas y amigables con el ambiente marino.

Hoy va a la zona del Cerro Salazar, cerca de Totoritas. Él y sus compañeros, que también utilizan espinel o cordel, han dejado descansar esa zona por un par de meses, porque muchos juveniles —que eran todos devueltos al mar— estaban saliendo. Ahora el agua ha cambiado y espera encontrar ejemplares grandes.

Llega aún de noche. El pausado amanecer revela una realidad tanto frustrante como recurrente: dos embarcaciones han lanzado redes de luz pequeña sobre el arrecife y las arrastran en paralelo a la orilla; con el arrastre, atrapan todo a su paso. Dichos artes de pesca no permiten liberar juveniles con vida. Además, rompen y desprenden elementos importantes del hábitat, se traban y se suelen perder, lo que ocasiona la conocida como pesca fantasma. Martín sabe que, con ello, la zona habrá perdido su productividad por varias semanas. Llama a la Dirección de Capitanías de Puertos (Dicapi) y a Produce: espera que puedan responder a tiempo y evitar la total depredación. Sin embargo, a pesar de que los arrecifes de baja profundidad de Cañete —“peñeríos”, como les dicen los pescadores— son zonas críticas para la reproducción, crecimiento y reclutamiento de las especies de peces comerciales, el uso de redes de enmalle no está prohibido en ellos, ni en ninguna otra zona similarmente frágil en el litoral peruano. La norma pesquera, en este caso, no está de su lado.

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Una situación compleja

Como en este caso, muchas situaciones complejas que se dan en la pesca artesanal no pueden ser solucionadas a través de prohibiciones genéricas o de nivel nacional —una porción importante del pescado que se consume en el país se captura con redes de enmalle—. Además, estas no necesariamente representan una amenaza ecológica, si se emplean de manera adecuada en espacios con menor fragilidad y condiciones favorables para ello. Es necesario, en consecuencia, aplicar medidas de ordenamiento con un enfoque territorial que permita responder de manera más adaptativa a las distintas condiciones, necesidades y problemáticas ecosistémicas y pesqueras que existen en nuestro país.

Las llamadas zonas de reserva pesquera (ZRP) constituyen la herramienta perfecta para dicho fin. Sin embargo, aunque están contempladas en la normativa pesquera dentro del abanico de medidas de ordenamiento con las que cuenta el Estado, aún no han sido desarrolladas a fondo ni implementadas en el mar territorial peruano. La creación de ZRP trae oportunidades y los beneficios que revisaremos a continuación:

Las ZRP son figuras legales sumamente versátiles implementadas desde el sector producción. Estas constituyen espacios acuáticos y ribereños geográficamente delimitados, donde se implementan y fiscalizan una serie de medidas de ordenamiento pesquero y conservación que responden directamente a las características y necesidades biológicas y pesqueras locales. Alrededor del mundo, el concepto de reservas pesqueras (llamadas marine reserves en inglés) ha tomado múltiples formas y ha considerado un rango amplio de medidas de conservación, desde las más restrictivas (p. ej. la prohibición total de la actividad pesquera en la zona o en una parte de ella), hasta algunas más permisivas (p. ej. la definición de listados de artes y métodos de pesca permitidos en la zona).

Existe abundante evidencia científica a nivel internacional que demuestra la efectividad de las ZRP para sostener o recuperar la productividad pesquera y la salud del ecosistema. Los recursos hidrobiológicos dependen directamente de distintos hábitats —y de ciertas características específicas en ellos— a lo largo de su ciclo de vida. Estos hábitats que resultan críticos para la reproducción, crecimiento y reclutamiento de los recursos (llamados essential fish habitat, en inglés)[1], determinan la distribución y abundancia de las especies a través de una variedad de procesos ecológicos[2], y pueden ser gravemente deteriorados tanto por el uso de artes de pesca poco selectivos o amigables con el ambiente como por la sobreexplotación. La revisión de distintos estudios empíricos ha mostrado que la biomasa de los recursos al interior de las ZRP puede triplicarse desde su establecimiento[3]. Dicho aumento se traduce en un efecto de derrame (spillover), mediante el movimiento activo de ejemplares adultos fuera del área reservada, o mediante el aumento de la cantidad de huevos producidos y la consecuente exportación de larvas hacia áreas circundantes[4]. Estos beneficios han sido evidenciados tanto en casos de reservas altamente restrictivas (zonas de no pesca)[5], como en reservas donde se implementaron medidas de ordenamiento basadas en la definición de artes y métodos de pesca permitidos[6].

Las ZRP también han demostrado ser una herramienta poderosa para fomentar el comanejo de los recursos hidrobiológicos[7], así como para generar un mayor reconocimiento y respeto de las medidas de manejo por parte de los actores involucrados[8]. Su delimitación geográfica clara, nombre propio y los procesos participativos que se lleven a cabo para su diseño e implementación fortalecen el compromiso de las comunidades con el respeto a las medidas vigentes en la zona, así como con el control y fiscalización.

El pasado 2 de julio, la Asociación de Pescadores Artesanales de Mala presentó al Produce una solicitud para la creación de la ZRP Cañete, con su respectivo expediente técnico. Esta solicitud se hizo en representación de 474 pescadores, reunidos en siete organizaciones sociales de pescadores artesanales (OSPA) locales, y además contaba con el apoyo de hasta 800 pescadores deportivos.

Para poder evaluarla e implementarla, se requiere aprobar una norma que defina los lineamientos y condiciones para la creación de zonas de reserva pesquera marinas a nivel nacional. La necesidad de implementar estas zonas de reserva es cada vez más clara y prevalente a lo largo del litoral, y diversos proyectos de esta naturaleza se están gestando en comunidades en el centro y norte del país. Es imprescindible que los líderes políticos del sector producción impulsen la aprobación de la norma que regula la creación de zonas de reserva pesquera de manera inmediata, de manera que el ministerio pueda atender a las solicitudes urgentes y crecientes de las comunidades de pesca artesanal en el país.

 

 

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