Fotos: Andina

  • Enfrentar la contaminación del aire, mejorar la gestión de residuos sólidos, incrementar las áreas verdes y espacios públicos, son algunos de los desafíos de la capital peruana.

 

Hoy Lima, la capital del país, cumple 487 años. Sin embargo, si hablamos de calidad de vida de sus habitantes, de una gestión ambiental adecuada y de proyectos que aseguren la sostenibilidad de los recursos, no hay muchos motivos para celebrar.

En Lima viven más de diez millones de personas, lo que significa un tercio de la población total del país. Por décadas, el crecimiento de esta gran ciudad no ha obedecido necesariamente a un orden y, por tanto, no siempre ha ofrecido un lugar digno para sus huéspedes.

La falta de recursos como el agua potable, la escasez de áreas verdes, el aire contaminado, la mala gestión de residuos sólidos, la apropiación ilícita de espacios públicos, la destrucción de zonas frágiles, entre otros factores, han alejado a la capital de convertirse en una ciudad sostenible.

¿Qué falta para que Lima por fin se convierta en una ciudad sostenible? Si bien, por encima de todo, se necesita la voluntad política y de sus propios ciudadanos, también se requiere acciones claves y concretas en diversos aspectos.

Por ello, la SPDA planteó propuestas para que tanto Lima como otras ciudades del país alcancen este estado donde los ciudadanos puedan vivir con calidad de vida, sin poner en riesgo los recursos y asegurando este bienestar para las generaciones futuras.

Las propuestas figuran en el documento 10 temas claves para la agenda ambiental, una publicación que busca generar acciones entre los tomadores de decisión y la propia ciudadanía. Además de propuestas para lograr ciudades sostenibles, figuran temas como bosques, justicia ambiental, biodiversidad y áreas protegidas, pesca sostenible, infraestructura natural, entre otros.

A continuación, los 7 retos pendientes y las propuestas de la SPDA:

Foto: Andina

Reto 1: Priorizar la promulgación de normas marco que sienten las bases para el desarrollo de ciudades sostenibles

Según la SPDA, es necesario contar con un régimen legal marco que ordene y delimite las competencias de las autoridades gubernamentales regionales y locales para propiciar el desarrollo de ciudades sostenibles.

Para ello debe ser prioridad revisar, debatir y aprobar el Proyecto de Ley 6794/2020-CR sobre gestión y promoción de ciudades sostenibles, así como el Reglamento de la Ley de Desarrollo Urbano Sostenible. La aprobación de esta iniciativa parlamentaria significará contar con el primer marco normativo e institucional que establezca un orden común para la planificación y creación de condiciones adecuadas, con miras al desarrollo sostenible de ciudades en el territorio nacional.

Por otro lado, y en estrecha coordinación con dicho proyecto de ley, la aprobación de la Ley de Desarrollo Urbano Sostenible es un avance en materia de acondicionamiento y planificación urbana. Determina cuáles son los instrumentos de planificación urbana que pueden usarse e incluye principios que rigen el desarrollo de las urbes. Lo pendiente es su reglamentación.

“En los últimos años, el Perú enfrenta diversos desafíos para la gestación de ciudades realmente sostenibles para la calidad de vida de la ciudadanía. A pesar de los esfuerzos de algunas entidades, es evidente la necesidad de contar con una visión común y transversal de sostenibilidad y resiliencia urbana en el desarrollo de las ciudades, garantizando siempre la participación de una ciudadanía activa, despierta, comprometida y con poder de decisión para el cambio”, señala Carol Mora Paniagua, directora del Programa de Política y Gobernanza Ambiental de la SPDA.

Foto: Andina

Reto 2: Aprobar el reglamento y priorizar la implementación de la Ley de Espacios Públicos

Con la promulgación de la Ley de Gestión y Protección de los Espacios Públicos se estableció un hito importante para la gestión, defensa y sostenibilidad de los espacios públicos, destinados a mejorar la calidad de la vida de las personas a través de su uso y disfrute. Con ello, además, se define un orden común para que las municipalidades y el sector privado tengan muy claro que el interés público siempre debe ser priorizado frente al interés privado al momento de gestionar los espacios que nos pertenecen.

Sin embargo, aún está pendiente la reglamentación de dicha norma por parte del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS). Se espera que el reglamento disponga las condiciones necesarias para gestionar, proteger, supervisar, recuperar y velar por la sostenibilidad de los espacios públicos, con la finalidad de garantizar el equilibrio ambiental de las ciudades para el bienestar del ser humano.

“Los espacios públicos han jugado un rol fundamental en el contexto de la pandemia para el bienestar humano y su salud mental y física. Pese a su considerable valor en los últimos años, al ser espacios vitales para la recreación, intercambio social y manifestación cultural, han sido sacrificados, recortados o desnaturalizados. Esta situación debe revertirse y debemos apostar por la puesta en valor de estas áreas, promoviendo inversión pública y privada para expandirlas y potenciar sus atributos y valores”, explica Carol Mora.

Foto: Jaime Tranca / SPDA

Reto 3: Defensa de ecosistemas frágiles y de espacios que conecten la naturaleza y zonas urbanas

En los últimos años, la ciudadanía preocupada por la afectación de ecosistemas frágiles –como humedales y lomas– ha realizado diversas denuncias públicas ante la construcción de edificaciones o habilitaciones en zonas urbanas.

A ello se suma que la Ley 31056 amplía los plazos de titulación de terrenos ocupados por posesiones informales y no considera las consecuencias reales, tampoco el tráfico de terrenos en ecosistemas frágiles ni las actividades extractivas que los amenazan. Por ello, esta ley debe modificarse a fin de incluir los candados legales que impidan posesiones de terrenos que pongan en riesgo este tipo de ecosistemas estratégicos para la biodiversidad urbana.

Adicionalmente, es necesario incluir medidas de prevención en el Reglamento de Licencias de Habilitación Urbana y Licencia de Edificación, de manera que el desarrollo urbano inmobiliario esté enfocado en la prevención, reducción y mitigación de la degradación de los ecosistemas frágiles por la realización de actividades de construcción.

Es indispensable también que el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) promueva el otorgamiento de concesiones para conservación o para ecoturismo de áreas reconocidas como ecosistemas frágiles, incluso en regiones donde no se haya completado la clasificación forestal.

Actualmente, ello no está ocurriendo debido a una interpretación literal de la norma. Finalmente, será determinante fortalecer las capacidades de los municipios locales y del Minam, con la finalidad de que sitios clave para la educación ambiental puedan ser identificados. De esa manera, se dispondrá de condiciones de uso que prioricen acciones de conservación, restauración y educación.

“Nuestras ciudades se benefician por los diversos servicios ecosistémicos que brindan las zonas frágiles urbanas, como las lomas costeras, que se han convertido en uno de los principales espacios de recreación. Urge implementar medidas legales que respalden las acciones de defensa frente a invasiones y que establezcan la necesidad de desarrollar medidas para su conservación y protección jurídica”, señala Fátima Contreras, abogada del Programa de Política y Gobernanza Ambiental.

Foto: Minam

Reto 4: Mejorar la gestión de residuos sólidos y promocionar la economía circular

Incrementar el número de rellenos sanitarios es una necesidad impostergable, tanto como contar con al menos una escombrera por provincia e implementar programas municipales para asegurar la buena gestión de residuos. Igualmente, urge la construcción de infraestructuras de valorización de residuos sólidos y plantas de tratamiento de aguas residuales