Escribe: Isabel Calle / Directora Ejecutiva de la SPDA
En pocas semanas, más de 26 millones de peruanos y peruanas volveremos a las urnas. Esta vez elegiremos a las autoridades más cercanas a la ciudadanía: gobernadores regionales, alcaldes provinciales y alcaldes distritales cuyas decisiones tendrán un impacto directo en sus territorios, a donde muchas veces no llegan las autoridades nacionales.
Sin duda, la seguridad ciudadana ocupará buena parte del debate electoral. Sin embargo, no debería ser el único tema. Ahora se suma otro asunto que genera mayor interés y sentido de urgencia: El Niño, un evento climático que podría generar en los próximos meses lluvias intensas, inundaciones y sequías, de una magnitud similar a los ocurridos en 1997-1998 y 2017, con impactos graves. Frente a ello, las y los candidatos deberían presentar propuestas para reducir riesgos, prevenir daños y preparar mejor a sus territorios.
Por otro lado, además de atender los temas relacionados con la economía, la salud, la educación y los servicios básicos, las nuevas autoridades también tendrán que hacerle frente a la expansión de las economías ilegales que deterioran ecosistemas y amenazan a defensores y comunidades. Tanto gobernadores como alcaldes deberán explicar qué políticas proponen para frenarlas, trabajando de la mano con el gobierno central.
Por ello, además de cumplir sus funciones sobre planificación, infraestructura, servicios públicos, entre otros, gobernadores y alcaldes tendrán que asumir un rol protagónico en la defensa del ambiente, ya sea de manera directa a través de sus direcciones, o articulando esfuerzos con las instituciones nacionales para la gestión o fiscalización. La ventaja es que tanto los gobiernos regionales como municipales conocen el territorio, tienen cercanía con las comunidades y pueden actuar de manera rápidamente frente a los desafíos ambientales.
Por tanto, esa cercanía debería permitirles anticiparse, tomar mejores decisiones y actuar de manera más eficaz frente a los desafíos ambientales. Y cuando la solución no dependa directamente de ellos, tienen la posibilidad y la responsabilidad de articular y exigir respuestas a las autoridades competentes.
El debate, entonces, debe incluir una pregunta sencilla para las y los candidatos: ¿qué harán para proteger el ambiente de su región, provincia o distrito? Necesitamos entender que cuidar el ambiente no consiste solo en proteger árboles o crear áreas verdes. Implica tomar mejores decisiones sobre el territorio, prevenir conflictos socioambientales, proteger las fuentes de agua, enfrentar actividades ilegales, gestionar adecuadamente los residuos sólidos, conservar los ecosistemas que sostienen las economías locales y preparar a nuestras ciudades y comunidades para un clima cada vez más incierto.
La ciudadanía esta siempre atenta a lo que se promete durante una campaña, pero sobre todo a lo que se hace una vez que se llega al gobierno. Tengamos en cuenta que no solo elegiremos autoridades, sino también tomaremos una decisión como país sobre qué tipo de desarrollo queremos construir, hacia dónde van nuestras regiones y qué relación tendremos con nuestro patrimonio natural. Y por ello, el ambiente debería ser, cada vez más, una de las razones a tener en cuenta cuando decidimos a quién confiarles esa responsabilidad.