SPDA: 40 años de avances que debemos proteger

POR: ISABEL CALLE / FECHA: 04.11.2026
SPDA
Foto: Diego Pérez / SPDA

Escribe: Isabel Calle / Directora ejecutiva de la SPDA 

Hace 40 años, el derecho ambiental recién comenzaba a abrirse camino en el Perú. Existían normas dispersas, pero no un marco integral que orientara el desarrollo del país hacia la protección de nuestro patrimonio natural, de la biodiversidad, y del bienestar de las personas. En ese contexto, un grupo de jóvenes estudiantes de derecho exploraba la posibilidad de contribuir desde su profesión a proteger el ambiente. Esa búsqueda los llevó a Jorge Caillaux, autor de la primera tesis sobre derecho y ambiente en el país. De ese encuentro nació, en noviembre de 1986, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA). 

Desde entonces, hemos acompañado una parte importante de la historia ambiental peruana. Contribuimos a la elaboración y aprobación del Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de 1990, impulsamos el desarrollo de normas en distintos sectores y participamos en la construcción de instituciones fundamentales como el Ministerio del Ambiente (Minam) y el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace). Estos avances han transformado la manera en que el Perú entiende y gestiona su entorno natural. 

Sin embargo, este camino no ha sido fácil. Desde hace décadas persiste la idea de que la protección ambiental es un obstáculo para la inversión y el crecimiento económico. Hoy, esa vieja discusión reaparece en propuestas que buscan reducir o modificar áreas naturales protegidas para favorecer proyectos de hidrocarburos. Pero se trata de un falso dilema. El Perú necesita crecimiento económico, protección ambiental y bienestar social, y no podemos avanzar en uno a costa de los otros. 

Esta visión cobra especial importancia en un contexto en el que las economías ilegales se expanden, deforestan bosques, contaminan ríos y amenazan los derechos de las comunidades que defienden sus territorios. Frente a estos desafíos, necesitamos reafirmar que la protección ambiental no es un asunto secundario, sino una condición indispensable para construir un país más justo, seguro y sostenible. 

Otro de los grandes desafíos pendientes es lograr que el amplio desarrollo normativo ambiental se traduzca en cambios reales para las personas. En estas cuatro décadas hemos aprendido que las leyes son el punto de partida, pero el objetivo final es que se cumplan y mejoren la vida de las personas. Por eso, desde la SPDA generamos evidencia, impulsamos políticas públicas y construimos soluciones de la mano con las personas y comunidades. Porque proteger la naturaleza requiere de quienes se involucran, alzan la voz y defienden sus territorios. 

Mirando hacia el futuro, sabemos que esta tarea requiere seguir sumando aliados. No solo a quienes ya trabajan por la protección de la naturaleza, sino también a la academia, al sector privado, a las organizaciones de base y a las nuevas generaciones, que aportan otras perspectivas y formas de impulsar el cambio. 

Cumplir 40 años no significa solamente celebrar el camino recorrido. Es también reconocer que los avances alcanzados no están garantizados y que todavía tenemos mucho por construir. La mejor manera de honrar esta historia es cuidar el camino recorrido y seguir haciendo del derecho una herramienta para proteger la naturaleza y mejorar la vida de las personas. Porque el legado de estas cuatro décadas no está solamente en las leyes e instituciones que ayudamos a construir, sino también en lo que seamos capaces de proteger y transformar juntos.

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