En los últimos días, se han registrado incendios forestales en al menos diez regiones del país, que han cobrado la vida de seis personas y cientos de animales, además de afectar viviendas, cultivos y ecosistemas de gran biodiversidad. Pese a que entre julio y noviembre se presentan condiciones favorables para la ocurrencia de estos eventos, cuyos impactos pueden agravarse por el cambio climático y el fenómeno El Niño, la respuesta de las autoridades continúa siendo tardía y desarticulada.
Ante esta situación, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) advierte que es necesario fortalecer las estrategias de prevención e incorporar un enfoque de manejo integral del fuego, que permita reconocer sus distintos usos, causas y riesgos. Si bien el país cuenta con un Plan Multisectorial ante Incendios Forestales 2025-2027, la SPDA señala que este instrumento no incorpora suficientemente dicho enfoque y mantiene una visión principalmente restrictiva de las prácticas de uso del fuego en las comunidades.
Aunque la mayoría de los incendios forestales tienen origen humano, sus causas son diversas. Entre ellas se encuentran prácticas tradicionales como la quema de pastos para renovar zonas de pastoreo, la habilitación de terrenos agrícolas mediante el método de “roce y quema” y la eliminación de rastrojos después de las cosechas. También pueden originarse debido a fogatas mal controladas o por actividades vinculadas a economías ilegales.
“No es posible comparar el fuego que se le escapa a un agricultor durante la quema de rastrojos con el fuego provocado por actores vinculados a economías delictivas que buscan ampliar la frontera agrícola. Son hechos relevantes, ambos, pero que deben ser manejados por el derecho y las instituciones de forma diferenciada”, señaló José Luis Capella, director de Bosques y Servicios Ecosistémicos de la SPDA.
En ese sentido, la organización sostiene que la prevención no puede limitarse a restringir el uso del fuego, sino que debe contemplar medidas diferenciadas según las causas y los contextos en los que se producen los incendios. Esto implica fortalecer las capacidades de las comunidades, promover prácticas seguras de manejo del fuego y mejorar la articulación entre las autoridades responsables de la prevención y respuesta.
Desde inicios de julio, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) había advertido sobre condiciones favorables para la ocurrencia de incendios forestales en la sierra y selva del país. La actual emergencia, que afecta especialmente a regiones como Cusco, Apurímac y Junín, evidencia la necesidad de anticiparse a estos escenarios.
“Hoy corresponde atender de manera urgente a las comunidades afectadas por los incendios, cuidar que no se provoquen más siniestros y que quienes se enfrentan a ellos no pongan en riesgo sus vidas. Luego, es necesario comenzar la recuperación de los ecosistemas y medios de vida de las familias afectadas. También debemos considerar que es importante mejorar nuestras estrategias de prevención para evitar que sigamos actuando solo cuando las personas y los ecosistemas ya han sufrido las consecuencias”, concluyó Capella.
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*Datos extraídos de Serfor. Consultado el 13 de octubre de 2026, a las 16:30 h.