Foto: SPDA

  • Los ecosistemas frágiles cuentan con alto valor biológico, brindan beneficios a la población local y son vulnerables ante la presión antrópica y el cambio climático.

 

Los ecosistemas frágiles, ubicados en costa, sierra y selva del Perú, es la denominación que se le da ecosistemas con características o recursos singulares que poseen una baja capacidad de retornar a sus condiciones originales, lo cual los vuelve inestables frente a eventos causados por el ser humano o la naturaleza, que alteran su estructura o composición.

Según la Ley General del Ambiente, estos ecosistemas comprenden, entre otros, desiertos, tierras semiáridas, montañas, pantanos, bofedales, bahías, islas pequeñas, humedales, lagunas altoandinas, lomas costeras, bosques de neblina y bosques relicto.

A fin de proteger a los ecosistemas frágiles, que se encuentran en buen estado de conservación y tienen alto valor biológico en cuanto a recursos forestales y de fauna silvestre, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) cuenta con una Lista Sectorial de Ecosistemas Frágiles. En la actualidad, existen 187 ecosistemas frágiles incluidos en dicha lista. De este proceso, en la región amazónica se han identificado casi en su totalidad, mientras que, en la costa y la sierra, el proceso sigue en marcha progresivamente.

Estas áreas, poseen un alto valor de conservación, al ser hábitats en buen estado  con una gran riqueza de flora y fauna, y al contener la presencia de especies amenazadas y endémicas. Sin embargo, enfrentan numerosas amenazas, desde la degradación del hábitat hasta el cambio climático, frente a lo cual es necesario trabajar en una gestión adecuada que permita el aprovechamiento de los recursos y servicios ecosistémicos de manera sostenible, garantizando su conservación. 

En ese contexto nace «Calo: descubriendo nuestros ecosistemas», una campaña de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) que busca poner en conocimiento el valor y los beneficios de los ecosistemas frágiles para su conservación y promover un mayor involucramiento en la gestión por parte de las autoridades locales, regionales, nacionales y la comunidad en general. 

El personaje de la campaña es Calo, un zorro costero (Lycalopex sechurae) que, gracias a su amor por la naturaleza y deseo por explorar, buscará conectar con personas de todas las edades y transmitir el mensaje de conservación de estos espacios. 

La campaña busca incluir una serie de actividades educativas y de sensibilización, como talleres, contenido multimedia, entre otras. Además, promoverá la participación activa del público a través de redes sociales y otras plataformas digitales, animando a las personas a compartir sus propias experiencias en la conservación y gestión de los ecosistemas frágiles. 

“Como SPDA, valoramos que el Serfor nos vea como aliados para abordar esta temática, y consideramos que es importante posicionar la figura de ecosistemas frágiles ante la ciudadanía y las autoridades en todos los niveles. A fin de que puedan implementarse acciones efectivas para la gestión de estas áreas de manera sostenible, descentralizada y, sobre todo, participativa, que permita generar beneficios también a las poblaciones locales”, señala Angélica Gómez, asistente legal del Programa Bosques y Servicios Ecosistémicos de la SPDA. 

Conoce a Calo:

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por SPDA (@spda_peru)