Un país sin naturaleza es un país sin futuro

POR: ISABEL CALLE / FECHA: 01.04.2026
SPDA
Foto: Diego Pérez / SPDA

Escribe: Isabel Calle / Directora ejecutiva de la SPDA

¿Es posible sostener el crecimiento económico si nuestras fuentes de agua se agotan? ¿Podemos hablar de seguridad ciudadana sin considerar que las economías ilegales devoran nuestros bosques, controlan territorios y amenazan a comunidades indígenas y defensores ambientales? ¿Se puede plantear mejoras en el sistema de salud sin reconocer que muchos peruanos respiran aire contaminado? ¿Tiene sentido planificar el futuro ignorando la crisis climática mundial? 

Durante años, lo ambiental ha sido tratado como un tema secundario. En algunos casos, incluso, como un obstáculo para el desarrollo. Hoy sabemos que esa mirada no solo es equivocada, sino peligrosa. Lo ambiental es transversal: atraviesa la economía, la salud,  la seguridad, la educación, la cultura, entre otros. Nuestro crecimiento depende de cómo gestionamos el agua, protegemos nuestros ecosistemas y sostenemos las actividades productivas que dependen de ellos.  

A esto se suma un contexto global cada vez más exigente. La crisis climática ya no es amenaza futura, sino una realidad que impacta directamente en la vida de las personas, los ecosistemas y la economía de los países. Ignorarla no es una opción.  

Los próximos cinco años serán claves. No estamos ante un escenario de espera, sino de acción decisiva. Sin embargo, en el actual proceso electoral, el tema ambiental sigue sin ocupar el lugar que debería. Las propuestas son aún insuficientes frente a la magnitud de los desafíos que enfrenta el país. 

En este contexto, la SPDA acaba de presentar “Un mejor futuro para el Perú: propuestas de política para el bienestar de las personas, la protección del ambiente y el desarrollo sostenible”. Este documento plantea una hoja de ruta con medidas concretas y viables para enfrentar los principales retos ambientales del país. Está dirigido a quienes aspiran a gobernar el país en los próximos años, así como a una ciudadanía que necesita información para ejercer un voto consciente y una vigilancia activa. 

Incluir lo ambiental en la agenda política debe ser una prioridad. No habrá crecimiento económico sostenido si no enfrentamos las economías ilegales que degradan nuestros ecosistemas. No habrá competitividad si nuestros productos no pueden demostrar su origen legal y sostenible y si nuestras cadenas productivas no se adaptan a un mercado global que exige trazabilidad, cero deforestación y menores emisiones. No habrá paz social sin una gestión adecuada de los recursos naturales que garantice acceso equitativo a recursos esenciales como el agua, la tierra y un ambiente sano. Y no habrá institucionalidad sólida si debilitamos los estándares ambientales o eliminamos las entidades clave encargadas de protegerlos.  

El desafío para el próximo gobierno es claro: entender que la política ambiental es también política de seguridad nacional, de salud pública y de desarrollo económico. La sostenibilidad debe dejar de ser un discurso y convertirse en el eje que articule las decisiones del Estado. Solo así podremos proteger nuestro patrimonio natural, asegurar el bienestar de nuestras comunidades y construir el país que queremos. 

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