Foto: Jorge Pezantes / SPDA
La primera vez que llegó a esta playa, el “Chacal” quedó impresionado por el recorrido de casi 2 horas desde la Panamericana Sur y que incluyó ingresar a la reserva. Por aquellos años, el acceso era complicado, con pocos caminos y la presencia de muy pocas personas, en su mayoría pescadores. Si bien en verano el mar es rico en especies como lorna, corvina y chita, durante el invierno se convierte en un gran desafío debido a las corrientes frías, las cuales afectan duramente a los pescadores.
Pese a este tipo de desafíos, Manuel y su hermano no dudaron en iniciar un pequeño negocio bautizado “Donde el Chacal”, donde ofrecen alimentos preparados a base de productos frescos del mar, servicios higiénicos, parqueo, áreas para instalar carpas y medidas de seguridad a los pescadores deportivos de la Reserva Nacional San Fernando, asegurándoles una experiencia cómoda y tranquila. Esta labor va de la mano con la creación de la asociación “Los amigos de Santa Ana”, que busca conservar los recursos “pensando en el futuro, teniendo en cuenta las zonas en las que no se pueden realizar capturas, así como el respeto a las vedas”.
El “Chacal” y otros pescadores son a su vez guardaparques voluntarios de San Fernando y realizan sus labores de la mano del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp). Cabe señalar que esta institución, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) en alianza con The Nature Conservancy (TNC) Perú y con el soporte de Blue Action Fund, trabajan en el proyecto BAF: Mar 2025, que ha logrado formalizar más de 12 emprendimientos turísticos, entre ellos, el de “Chacal”, garantizando recorridos con personal capacitado y respetuoso del tema de la conservación.