Perú es uno de los países más megadiversos del mundo, pero al mismo tiempo, uno de los más amenazados por el tráfico ilegal de vida silvestre. La débil institucionalidad y los diferentes niveles de regulación y sanciones son algunos de los factores condicionantes de esta problemática.
Desde el 2022, el tráfico ilegal de fauna silvestre se encuentra en el ámbito de aplicación de la Ley contra el crimen organizado, lo que significa que se le ha dado dicho reconocimiento de acuerdo con los estándares internacionales establecidos por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, 2020), o la Declaración de Lima (CITES, 2019).
Este es un problema multicausal y diverso, por lo que se necesita una respuesta articulada multisectorial y multinivel, así como una comprensión correcta del contexto.
Por su parte, las diferentes amenazas a la fauna silvestre (tráfico, desastres, etc.) no solo pone en peligro a la biodiversidad y las especies que lo habitan, sino que afecta al bienestar animal de los individuos, a la salud de las personas, así como a las comunidades que dependen de ello como medios de vida.
En esta línea, nuestra propuesta se desarrolla a través de estas líneas de trabajo:
Una muestra de los resultados de nuestro trabajo es que el Gobierno Regional de Tacna aprobó la primera ordenanza del país enfocada en la prevención y la reducción del tráfico ilegal de fauna silvestre, iniciativa impulsada por Serfor y elaborada con el apoyo de la SPDA y la Embajada Británica en Perú. Por otro lado, hemos impulsado la primera campaña que incluye al sector privado (hoteles, restaurantes, operadores turísticos) como aliados estratégicos en la prevención del comercio ilegal de fauna silvestre. Además, hemos desarrollado diferentes investigaciones para tener información y evidencia sobre las acciones de política que deben seguirse.