Desde los bosques de neblina de Oxapampa hasta las lagunas altoandinas de Apurímac, el Perú alberga territorios de extraordinaria diversidad biológica cuya conservación resulta fundamental para miles de personas.
Para dar a conocer esta riqueza natural y la importancia de protegerla, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), con el apoyo de Andes Amazon Fund, presenta Territorios que nos sostienen: Una mirada a la conservación regional en el Perú, una publicación fotográfica que invita a descubrir cuatro territorios de nuestro país donde se vienen impulsando importantes esfuerzos de conservación desde las regiones.
Con fotografías de Diego Pérez Romero, coordinador de Comunicaciones del Programa de Biodiversidad y Pueblos Indígenas de la SPDA, el libro reúne imágenes de paisajes, especies de flora y fauna silvestre, y retratos que muestran que conservar la naturaleza no solo significa proteger la biodiversidad, sino también asegurar servicios esenciales como el abastecimiento de agua, la regulación del clima y el mantenimiento de actividades económicas sostenibles.
La publicación es también resultado del trabajo articulado con organizaciones aliadas como el Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA), Conservación Amazónica–ACCA y el Instituto del Bien Común (IBC), que, junto con gobiernos regionales, comunidades y autoridades locales, vienen impulsando la conservación de estos territorios.
La publicación recorre cuatro territorios que representan distintos ecosistemas y desafíos para la conservación regional en el Perú.
En Pasco, presenta el Área de Conservación Regional Chontabamba Huancabamba, establecida en junio de 2026 y convertida en la primera de su categoría en esta región. Sus más de 13 mil hectáreas de bosques montanos, bosques de neblina y pajonales altoandinos protegen fuentes de agua fundamentales para más de 12 mil personas de la provincia de Oxapampa.
En Loreto, el recorrido continúa por el Área de Conservación Regional Aguas Calientes Maquia, creada también en 2026. Este territorio de más de 98 mil hectáreas alberga bosques primarios, cataratas, aguas termales y una extraordinaria diversidad de fauna silvestre. Además, protege fuentes de agua de las que dependen aproximadamente 31 mil habitantes de Contamana y contribuye a la protección de los derechos de pueblos indígenas.
En Cusco, el libro explora la propuesta de ACR Bosques del Araza, ubicada en el distrito de Camanti, donde los ecosistemas andinos se encuentran con los amazónicos. Sus más de 56 mil hectáreas albergan una gran diversidad de especies y constituyen un corredor ecológico estratégico, actualmente amenazado por actividades como la minería ilegal y la tala no autorizada.
Finalmente, en Apurímac, presenta Rontoccocha, una propuesta de conservación que busca proteger más de 40 mil hectáreas de ecosistemas altoandinos, incluidos 109 lagunas, 69 bofedales y seis bosques nativos. Este territorio es fundamental para la seguridad hídrica de Abancay y de más de 70 mil personas.